Joaquina, diagnosticada con una enfermedad degenerativa en 2012, fue incapacitada legalmente en junio de 2014. Sin embargo, el 11 de mayo de 2014, redactó un testamento ológrafo nombrando a Cruz Roja Española, Médicos Sin Fronteras y Cáritas Madrid como beneficiarias. Tras su fallecimiento en febrero de 2019, la Cruz Roja acudió a los tribunales para validar el testamento. El Juzgado de Primera Instancia nº1 de Madrid y la Audiencia Provincial de Madrid fallaron en contra de Cruz Roja, basándose en la sentencia de incapacitación. Solo queda la opción de recurrir en casación ante el Tribunal Supremo. La sentencia actual confirma a las sobrinas como herederas, dejando a Cruz Roja sin herencia. La Cruz Roja presentó una demanda en enero de 2020 para anular la declaración de herederos abintestato y las inscripciones registrales hechas por las sobrinas. El caso se inició en diciembre de 2013, cuando el hermano de Joaquina presentó una demanda para incapacitarla legalmente. Un informe médico forense en mayo de 2014 determinó que Joaquina no tenía la capacidad para tomar decisiones sobre su persona ni sus bienes. La Cruz Roja argumentó que el testamento era válido, pero los tribunales han rechazado esta argumentación. La sentencia puede ser recurrida en casación en un plazo de 20 días.