Aoife, una joven de 19 años, y Tom, un anciano de 89 años, se convirtieron en mejores amigos a pesar de su diferencia de edad. Su amistad comenzó cuando Aoife se mudó a un pueblo de Escocia para estudiar moda y trabajó en una librería donde Tom acudía diariamente. Aoife notó la soledad de Tom después de la muerte de su esposa y le invitó a jugar al bingo con sus amigos. Desde entonces, se hicieron inseparables, yendo juntos al cine, de compras, y Tom incluso ayudó a Aoife a sacarse el carnet de conducir. La amistad se mantuvo a pesar de la distancia cuando Aoife se mudó a Edimburgo y luego a Nueva York. Tom ahora tiene 98 años y Aoife sigue visitándole en la residencia de ancianos. Su amistad ha demostrado que la edad no es un obstáculo para la amistad. Aoife y Tom han compartido momentos especiales, como la graduación de Aoife, y Tom ha sido incluido en todos los planes de su vida. La pandemia de Covid-19 puso a prueba su amistad, pero Aoife siguió en contacto con Tom a través de llamadas diarias y publicaciones en redes sociales.