En el pueblo de Tor, ubicado en los Pirineos catalanes, se han producido tres asesinatos en cinco años, lo que ha convertido al lugar en un foco de atención para el true crime. El periodista Carles Porta ha sido clave en la difusión de la historia a través de un reportaje televisivo en 1997, un libro en 2005, un podcast en 2018 y una serie documental en 2023. La fascinación del público por los crímenes irresueltos ha atraído a visitantes de todo el país, generando un turismo de crimen que ha beneficiado al negocio local, pero también ha desfigurado la vida en el pueblo. El criminólogo Vicente Garrido atribuye esta atracción a la mezcla de miedo y curiosidad ante lo desconocido. La industria turística ha sabido capitalizar esta fascinación, ofreciendo rutas guiadas y experiencias inmersivas que permiten a los visitantes comprender el eco del horror. Sin embargo, los residentes del pueblo ya no soportan el circo que se ha generado y reclaman tranquilidad y cobertura móvil. El caso de Tor simboliza el dilema entre memoria y mercantilización, donde lo que para unos es una oportunidad económica, para otros es la banalización de una tragedia todavía viva.