Un policía en el norte de Francia se quemó al coger una extraña piedra fluorescente que se encontró en un sendero cerca de una playa en Camiers. La piedra resultó ser un fragmento de fósforo, un material altamente inflamable utilizado durante la Segunda Guerra Mundial. El fósforo blanco es un compuesto químico que se enciende al entrar en contacto con el aire y puede alcanzar temperaturas de hasta 1.000ºC. El incidente ocurrió en la madrugada del domingo al lunes, cuando un grupo de gendarmes patrullaba la zona en coche. El policía guardó la piedra en el bolsillo y horas después, mientras desayunaba, el objeto se prendió fuego de forma espontánea, provocándole quemaduras. La agente investigó el origen del hallazgo y concluyó que probablemente se trata de un residuo bélico. Se advierte a la población que si alguien encuentra una piedra fluorescente por la noche en la playa, no debe tocarla, sino llamar a los bomberos.