Un joven de Budapest, Rumanía, ha sido identificado como el responsable de una trama fraudulenta que involucra la venta ilegal de vehículos pertenecientes a empresas de viajes compartidos. El joven trabajó para diez empresas diferentes, presentándose como un conductor experimentado, pero nunca regresó después del primer día, quedándose con los coches para venderlos a centros de desguace. Los dueños de las empresas afectadas relataron cómo el joven les dio excusas para no regresar, como tener a su hija en el hospital. Aunque la mayoría de los desguaces requieren documentación del propietario, el joven encontró trabajadores dispuestos a aceptar solo una declaración manuscrita. La policía rumana está buscando al joven. Uno de los empresarios afectados contó cómo descubrió que su coche estaba siendo desmantelado después de que el joven no respondiera a sus llamadas. Otro empresario destacó que el joven parecía de confianza, pero nunca acudió a firmar el contrato de trabajo después de quitarse el coche.