Un joven de Enschede, Países Bajos, recuperó su bicicleta robada gracias a un rastreador que había instalado en ella. El dispositivo, que cuesta solo 5 euros, emite una señal que puede ser detectada por teléfonos móviles. El joven utilizó el rastreador para localizar su bicicleta y llamó a la policía, quienes encontraron un taller ilegal de bicicletas robadas y detuvieron a dos personas. El joven aconseja colocar el rastreador en la bolsa de la bicicleta y no en el cuadro o tubos metálicos para evitar interferencias. El dispositivo dura un año y luego debe ser reemplazado. La policía encontró varias bicicletas eléctricas desmontadas y baterías robadas en el taller ilegal.