En el verano, las redes sociales están llenas de fotos y publicaciones que muestran una vida perfecta, con puestas de sol, playas paradisiacas y barcos de lujo. Sin embargo, la realidad es que muchas de estas publicaciones son falsas y solo buscan impresionar a los demás. Esto no es nuevo, ya que desde los años 50, personas como Mario Vargas-Llosa escribían cartas de amor para sus colegas. La impostura es un problema que se extiende más allá de las redes sociales, ya que también se aplica al desempeño profesional y la exhibición de logros falsos. La ciencia ha demostrado que tener un mejor físico o más estudios puede llevar a más éxito en la vida, pero en lugar de esforzarse por lograrlo, las personas buscan atajos y mienten. Sin embargo, la verdad siempre acaba saliendo a la luz y es imposible mentir sin ser descubierto. En un mundo donde la inmediatez de las redes sociales puede hacer que parezca que se puede engañar a todo el mundo, es importante recordar que más vale perder seguidores que la dignidad.