Una enfermera belga ha sido víctima de un robo de 20.000 euros tras aceptar una transacción fraudulenta. El estafador, que se presentó como su asesor bancario, le guio para confirmar una transacción a través de su aplicación del banco. Después de validar la transacción, el estafador se rió y le dijo que había retirado 20.000 euros de su cuenta. La víctima había ahorrado durante dos años para reunir esa cantidad. El banco comercial solo le reembolsó una cuarta parte de la cantidad perdida, justificando que ciertas acciones de los clientes pueden facilitar el fraude. La víctima se sintió ignorada y casi culpable por el banco.