Un estudio publicado en Science Direct explica que los anfitriones prefieren un 'no' rotundo a un 'quizás' ambiguo. La razón es simple: el 'quizás' los obliga a planificar para dos escenarios simultáneos. Esto genera incertidumbre y es una carga que se traslada al anfitrión. Los datos muestran que los anfitriones se sienten más respetados con un 'no' que con un 'quizás'. El estudio identifica un caso clásico de razonamiento motivado, donde se responde 'quizás' porque nos conviene y luego se racionaliza como si fuera lo que el otro prefiere. La implicación práctica es clara: si vas a responder 'quizás', más vale que sea porque realmente necesitas tiempo para resolver algo concreto. El 'quizás' tiene un coste que paga quien envía la invitación. La próxima vez que nos llegue una invitación, deberíamos preguntarnos si estamos siendo considerados o simplemente nos estamos cubriendo las espaldas.