La Ley 21/2003 de 7 de julio, de Seguridad Aérea, establece las obligaciones de los pasajeros y penaliza acciones leves, graves y muy graves. Las multas van desde 60 euros hasta 225.000 euros. La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) determina las sanciones en caso de incumplimiento. Los pasajeros deben cumplir normas de seguridad y atender órdenes de la tripulación. Un comportamiento disruptivo puede causar un desvío en la aeronave. La AESA establece tres tipos de sanciones: leves, graves y muy graves. Las infracciones leves se sancionan con multas de 60 a 45.000 euros, las graves con 45.001 a 90.000 euros y las muy graves con 90.001 a 225.000 euros. La ley se aplica a personas físicas o jurídicas responsables de los hechos constitutivos de infracción. La seguridad aérea es fundamental para evitar accidentes y daños a personas y bienes.