Entre 2002 y 2023, los radares de control fijo en Catalunya han evitado 1.610 accidentes con heridos y 372 graves o mortales, lo que supone una reducción anual del 30,8% de la siniestralidad con personas heridas y un 20,18% los accidentes graves o con víctimas mortales. La consellera de Interior, Núria Parlon, destaca que los radares son clave en la seguridad viaria y que su instalación no es con afán de recaudación, sino de precaución. Un informe del Institut Català d'Avaluació de Polítiques Públiques - Ivàlua revela que la efectividad de los radares aumenta con el tiempo, llegando a una reducción del 50% de accidentes una vez se cumple el duodécimo año de su instalación. Los radares son especialmente efectivos para reducir los accidentes en casos en los que conduce un hombre o una persona joven, de entre 25 y 44 años, y en aquellos que se producen por un error humano. En 2024, había 131 radares de velocidad fijos de punto señalizados en las carreteras catalanas. El Servei Català de Trànsit (SCT) insiste en que la instalación de radares busca reducir la siniestralidad, aumentando la percepción de riesgo al conducir a velocidades muy elevadas.