En agosto de 1945, la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima causó 70.000 muertes al instante, y tres días después, Nagasaki sufrió un destino similar, con un total de 200.000 muertes a finales de ese año. Los supervivientes, conocidos como hibakusha, sufrieron un trauma emocional devastador y un estigma social. En 2025, quedan 99.130 hibakusha vivos, con una edad media de más de 86 años. La organización Nihon Hidankyo, compuesta por supervivientes, recibió el Premio Nobel de la Paz en 2024 por su activismo contra las armas nucleares. El psiquiatra Robert J. Lifton definió el trauma emocional de los hibakusha como un 'adormecimiento psíquico'. El catedrático Barton J. Bernstein asegura que el uso de armas nucleares fue innecesario para lograr la rendición de Japón. Los hibakusha han decidido compartir sus historias para que el mundo no olvide el dolor y el sufrimiento causados por la bomba atómica.