El true crime es un género de entretenimiento que ha surgido con fuerza en los últimos años, con series, podcasts y documentales sobre crímenes reales. Aunque los asesinos en serie se han convertido en un fenómeno cultural, las cifras demuestran que su actividad se concentró en un periodo de tiempo muy concreto y en un país en especial, Estados Unidos. Según el informe anual de asesinos en serie y víctimas de la Universidad de Radford de 2020, el 67,7% de los casos registrados provenía de Estados Unidos, con 3.690 casos documentados. La mayoría de casos más notorios se concentran en un periodo de tres décadas, desde finales de los años 50 hasta los años 80. En los años 80 hubo 254 asesinos en serie en activo, con su pico máximo en 1987 donde hubo más de 400 víctimas. Los investigadores achacan el declive de los asesinos en serie a varios factores, como los avances en investigación criminal, la mejora de los registros policiales y la comunicación entre los distintos cuerpos de seguridad, los métodos de investigación más sofisticados, como los test de ADN, y los avances tecnológicos, como la presencia de cámaras de seguridad y la telefonía móvil.