Un radar de velocidad en la circunvalación de Joué-lès-Tours, en el centro de Francia, captó a un vehículo circulando a 130 km/h, superando el límite permitido. El conductor, Damien, se dirigía a la maternidad Olympe-de-Gouges del Hospital Universitario Bretonneau de Tours con su pareja, Pauline, que estaba a punto de dar a luz. A bordo del coche nació el pequeño Nino, sin esperar a llegar a la maternidad. La pareja salió de casa pensando que le sobraba tiempo, pero la situación se complicó y Damien trató de mantener el control para llevar a su pareja y a su hijo al hospital a salvo. Finalmente, el hombre fue multado por exceso de velocidad, pero los agentes decidieron anular la multa de 135€ debido a la situación excepcional y la absoluta urgencia del momento. La policía destacó que la seguridad vial sigue siendo una prioridad, pero algunas historias merecen ser tratadas con humanidad y discernimiento.