Cada 22 de agosto se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Violencia por Motivos Religiosos. Según el Informe 2024 de Ayuda a la Iglesia Necesitada, la comunidad católica es la religión más perseguida a nivel mundial, con millones de cristianos sufriendo discriminación y ataques violentos en países de Asia, África y Oriente Medio. En España, el Ministerio del Interior también registra un aumento significativo de delitos de odio por motivos religiosos. La violencia motivada por el odio religioso es un ataque a la convivencia pacífica y a los valores democráticos. Es esencial proteger la libertad religiosa y promover el respeto hacia todas las creencias. La máxima ética común de tratar al otro como queremos ser tratados debe guiar nuestras acciones y pensamientos para construir un mundo donde la diversidad religiosa sea motivo de respeto y no de conflicto. La conmemoración del 22 de agosto debe ser un compromiso activo para denunciar y combatir la violencia religiosa en todas sus formas.