En Corea del Sur, se está produciendo un fenómeno sin precedentes: los estudiantes abandonan universidades prestigiosas como Seúl National, Yonsei y Korea University para estudiar medicina. En 2024, se registraron 2.481 abandonos, un 17% más que el año anterior. La mayoría provenían de ciencias naturales y humanidades, atraídos por la expansión de cupos en facultades de medicina, que pasaron de 3.000 a 5.000 plazas anuales. La medicina es percibida como la profesión más prestigiosa y rentable, pero esto está desbordando la capacidad de las facultades de medicina y amenazando la diversidad intelectual del país. Académicos como Theodore Jun Yoo advierten que esta tendencia mina el equilibrio educativo y pone en riesgo la producción de pensamiento crítico y el avance tecnológico. Se plantean medidas como encarecer la formación médica y obligar a nuevos graduados a trabajar en áreas rurales para frenar la avalancha hacia las facultades de medicina.