En Madrid, el metro está lleno y es inconveniente cogerlo, especialmente en octubre cuando hace calor de verano. La situación es similar en otras estaciones, como la de Rodalies de Llinars del Vallès, donde el acceso normal estaba cerrado y solo se podía acceder directamente a las vías. A pesar de las dificultades, había tres personas limpiando y adecentando la estación. En Sants, no se podía comprar un ticket y había que explicarle al revisor que no se había podido comprar. Estos pequeños detalles muestran la inconveniencia de vivir en una ciudad grande. La situación en el metro es caótica, con vagones llenos y personas apiñadas. La única solución propuesta es contratar empujadores para ayudar a los pasajeros. La situación es similar en otras partes de la ciudad, donde la falta de infraestructura y la sobrepoblación hacen que la vida diaria sea un desafío. A pesar de todo, hay personas que trabajan para mejorar la situación, como los limpiadores de la estación de Rodalies.