El 27 de septiembre, un conductor de 47 años de Bilbao se dio a la fuga de la Guardia Civil en Soria después de ser identificado por una patrulla de tráfico. El conductor fue finalmente interceptado y puesto a disposición judicial. La falta de obediencia a los agentes de la Guardia Civil puede suponer una infracción grave con una sanción administrativa de entre 200 y 500 euros y la detracción de al menos 4 puntos del carnet de conducir. Además, si se considera que el conductor desobedeció gravemente a la autoridad, puede ser castigado con una pena de prisión de 3 meses a 1 año o multa de 6 a 18 meses. También puede ser investigado por conducción temeraria, que puede llevar a una pena de prisión de 6 meses a 2 años y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a 1 y hasta 6 años.