El 18 de agosto, una patrulla de la Guardia Civil detuvo a dos individuos que lanzaban colillas encendidas desde su coche en Cádiz. Los ocupantes del vehículo intentaron huir a toda velocidad, pero finalmente perdieron el control y sufrieron un accidente en el casco urbano de Ubrique. Tras el accidente, se les realizó un control de drogas y alcoholemia, arrojando un resultado positivo en cocaína y opiáceos. Según el Reglamento General de Circulación, arrojar objetos que puedan causar incendios es una infracción grave que conlleva una multa de 500 euros y la detracción de seis puntos. Si la colilla causa un incendio, puede constituir un delito contra el medio ambiente, con penas de prisión de uno a cinco años y multa de doce a dieciocho meses. El conductor también podría ser juzgado por conducir bajo la influencia de drogas, con penas de prisión de tres a seis meses, y por conducir de manera temeraria, con penas de prisión de seis meses a dos años. La pena máxima por estos delitos podría ser de hasta seis años de prisión.