Praga ha decidido prohibir los patinetes eléctricos en 2026 debido al aumento de accidentes y malestar de los peatones. La ciudad se une a Madrid y París en esta medida. Los patinetes compartidos habían superado las 15.000 unidades en la ciudad, generando desorden en el centro histórico. La empresa Lime considera la decisión como un paso drástico y lamenta que no se haya optado por un modelo de regulación. La nueva normativa prohíbe el uso de patinetes eléctricos en vías públicas y plazas, e impone un marco más estricto para bicicletas y vehículos eléctricos ligeros. El objetivo es recuperar el orden en los espacios compartidos y garantizar la seguridad de peatones y ciclistas. La regulación anterior se había quedado obsoleta y la situación requería una respuesta contundente. El vicealcalde Zdeněk Hřib defendió la prohibición como necesaria para frenar el desorden en el centro histórico.