Los bomberos de Valencia encontraron los restos esqueletizados de un hombre, Antonio, nacido en 1939, que llevaba más de quince años muerto en su vivienda del barrio de la Fuensanta. El fallecido seguía pagando sus facturas y cobrando su pensión, lo que mantuvo las cuentas activas y evitó que saltaran las alarmas. La vivienda estaba cerrada desde dentro, lo que refuerza la hipótesis de un fallecimiento natural. Los restos fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de Valencia para realizar pruebas de ADN y análisis antropológicos. El descubrimiento se produjo después de que una vecina del piso inferior sufriera filtraciones de agua en su vivienda debido a las intensas lluvias del temporal Alice. Los bomberos accedieron al apartamento mediante una grúa y se encontraron con una escena impactante: el interior estaba invadido por palomas y el suelo cubierto de excrementos y tierra húmeda. La Policía Nacional se ha hecho cargo de la investigación, aunque todo apunta a una muerte sin indicios criminales.