Francisca Granados ha sido criticada por su actuación en el caso de Juana Rivas, donde se cree que ha manipulado y utilizado un menor para fines ideológicos. Francesco Arcuri, el padre de los menores, ha sido víctima de esta manipulación y ha sufrido daño emocional. La juez ha actuado de manera espléndida y ha protegido al menor. Se considera que Francisca Granados no está capacitada para asesorar y que su conducta es peligrosa. El menor ha sido libre de decidir vivir en Granada y nadie se lo ha impedido. La actuación de Francisca Granados ha sido de protagonismo y ha proyectado odio y rencor. Se cree que Juana Rivas es otra víctima de la manipulación de Francisca Granados. La carencia de empatía de Francisca Granados es preocupante y puede acercar a un rasgo psicopático. Se considera que lo mínimo deseable es que no ejerza como asesora.