Francesco Arcuri y Juana Rivas tuvieron una pelea en 2009, con dos denuncias y partes de lesiones. Aunque la justicia consideró que Arcuri se defendió, fue condenado. La pareja se reconcilió, tuvo otro hijo y se mudó a Italia, pero en 2016 Juana se fue a España con los hijos sin consentimiento y denunció a Arcuri por maltrato. Desde entonces, han habido diez denuncias archivadas sin llegar a juicio. Arcuri ha sido descrito como un monstruo maltratador por la prensa, la justicia y la política, a pesar de tener sentencias a su favor. La ministra de Juventud, Sira Rego, y la ex ministra de Igualdad, Irene Montero, han hablado en contra de Arcuri. La justicia ha preferido quitarle a sus hijos para dejarlos con Juana, a pesar de que ella ha sido descrita como una madre horrenda. El caso ha generado un debate sobre la justicia patriarcal y la violencia vicaria. Arcuri lleva casi una década enfrentándose a todos los niveles del poder en España. La trabajadora del centro de la mujer de Maracena, Francisca Granados, ha acompañado a Juana en sus denuncias. El caso de Arcuri ha sido descrito como un ejemplo de cómo la justicia puede ser injusta con los hombres.