Ada Colau y Greta Thunberg viajan en un yate de lujo que fue adquirido por la Global Sumud Flotilla por debajo de 300.000 euros. El yate, llamado Alma, tiene una historia controvertida, ya que fue construido en 1973 y adquirido por un traficante de drogas holandés en 2005 por 1,5 millones de euros. El traficante reformó el yate y lo utilizó para el tráfico de cocaína y la celebración de orgías. En 2018, el yate fue interceptado por la Vigilancia Aduanera con 336 kilos de cocaína a bordo. Después de ser decomisado y subastado, el yate pasó a ser propiedad de Alma Explorer Yachts, que lo alquilaba por 6.000 euros al día o 35.000 a la semana. La Global Sumud Flotilla, con el visto bueno de Óscar Camps, compró el yate para utilizarlo en su misión humanitaria en el Mediterráneo. La organización afirma ser independiente y no estar afiliada a ningún gobierno ni partido político, y busca romper el asedio ilegal de Israel a Gaza. Ada Colau relata los pormenores de la expedición en su cuenta de Instagram, criticando a los gobiernos occidentales.