En la comarca del Baix Penedès, específicamente en Santa Oliva y Albinyana, se ha detectado un fenómeno conocido como 'turismo de basura', donde los vecinos de un pueblo cruzan al pueblo de al lado para tirar sus bolsas de basura en los contenedores del otro municipio, evitando así las normas de reciclaje más estrictas de su propio pueblo. Esto ha llevado a una guerra de basuras entre municipios, con sistemas de recogida diferentes, como contenedores tradicionales, contenedores inteligentes con tarjeta y recogida puerta a puerta. La situación ha escalado, y en Cunit, la policía local ha puesto más de 200 multas que oscilan entre 300 y 3.000 euros a personas que han sido detectadas tirando basura de manera ilegal. El conflicto refleja la brecha entre las ambiciones tecnológicas y medioambientales de las administraciones y la resistencia ciudadana al cambio. Los contenedores inteligentes y los sistemas de recogida puerta a puerta aumentan las tasas de reciclaje, pero generan rechazo en parte de la población. El 'turismo de basura' es un síntoma de la imposición de soluciones tecnológicas sin consenso social ni alternativas para quienes quedan fuera del sistema. La digitalización del reciclaje está creando nuevos marginados, como mayores que no entienden las tarjetas inteligentes o vecinos sin coche para el punto limpio. En otros lugares, como Sanxenxo y Villena, también se han detectado casos de 'turismo de basura', con multas de hasta 600 euros.