El túnel bajo la Plaza Mayor de Madrid, que mide 593 metros y conecta las calles de Toledo y Atocha con la calle de San Felipe Neri, reabre este viernes después de dos meses de obras de urgencia para frenar la corrosión causada por goteras. Las obras comenzaron dos días después de una inspección rutinaria en junio que detectó el deterioro de la estructura. Se han sellado las goteras, renovado los paramentos y el techo, saneado desperfectos y aplicado una nueva capa de pintura más resistente. También se ha renovado la señalización y se ha adecuado la geolocalización para identificar incidencias de manera inmediata. El tráfico se restaurará tras dos meses completamente cortado. La delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, destacó la importancia de estas obras para mantener la estructura en buen estado. Los túneles urbanos de Madrid son gestionados desde el centro de control de Azca y suman 40 infraestructuras con más de 40 kilómetros de longitud por los que circulan al día más de un millón de vehículos.