En un refugio de animales en Billings, Montana, la policía intentó destruir casi 1kg de metanfetamina utilizando una incineradora para cadáveres de animales. Sin embargo, el humo llenó el edificio y catorce trabajadores tuvieron que ser atendidos en el hospital con síntomas como dolores de cabeza, dolor de garganta, tos y mareos. También se trasladaron a más de 75 animales a casas de acogida. La directora del refugio aseguró que los empleados desconocían que la incineradora se usaba para tales fines y no dieron importancia al humo. La temperatura adecuada no se utilizó, lo que provocó que las toxinas no se quemaran completamente. En España, la destrucción de drogas se realiza de forma más controlada a través de concesiones con empresas de eliminación de residuos, con un coste anual de 300.000 euros en 2022. El ministro Grande-Marlaska consideró que la construcción de una incineradora específica para esto no era viable debido al alto coste.