Liberia fue fundada en 1822 por afroamericanos libres con el respaldo de la Sociedad Estadounidense de Colonización (ACS), una organización formada en su mayoría por blancos. La ACS fue fundada en 1816 y promovía el traslado de la población negra libre fuera de EE.UU. La colonia recibió el nombre de Liberia en 1824 y su capital, Monrovia, fue bautizada en honor al entonces presidente estadounidense James Monroe. En 1847, Liberia se declaró independiente y se convirtió en la segunda república negra del mundo después de Haití. La historia de Liberia es compleja y refleja el intento de crear un hogar para personas negras libres, pero también pone en evidencia cómo las buenas intenciones pueden entrelazarse con intereses racistas y coloniales. La guerra civil en las décadas de 1980 y 1990 dejó más de 200.000 muertos y la desigualdad histórica entre los 'americanos-liberianos' y los pueblos indígenas es considerada una de las causas de fondo del conflicto. Hoy, Liberia continúa lidiando con los legados de su fundación y su historia sigue siendo fundamental para comprender la diáspora africana y las consecuencias del esclavismo.