La digitalización ha cambiado la vida laboral, diluyendo los límites entre vida laboral y personal. En España, el artículo 88 de la Ley Orgánica 3/2018 recoge el derecho a desconectar, vinculado a la protección de la intimidad personal y familiar en el entorno digital. La Ley 10/2021 de trabajo a distancia refuerza este principio, obligando a las empresas a implementar políticas internas claras que delimiten la comunicación fuera del horario. Francia fue pionera en esta materia en 2017, exigiendo a empresas con más de 50 empleados que definieran franjas de desconexión pactadas con la plantilla. Un 72% de los trabajadores en España admite no lograr desconectar realmente tras su jornada, y el 63% no consigue hacerlo ni durante las vacaciones. La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo ha advertido que los empleados que teletrabajan duplican las probabilidades de trabajar fuera de horario legal y durante el tiempo de descanso.