Tyler Robinson, de 22 años, asesinó a Charlie Kirk, un activista conservador, después de planearlo durante más de una semana. Robinson justificó el crimen a su pareja transgénero, explicando que se hartó del odio de Kirk. Después del crimen, Robinson escondió el rifle en un arbusto y envolvió en una toalla. La policía cerró la zona de la ciudad, lo que dificultó que Robinson recuperara el rifle. Robinson confesó el crimen a su pareja y explicó que su preocupación era que el rifle tenía sus huellas y era propiedad de su abuelo. La Fiscalía pide pena de muerte para Robinson.