Un tribunal de apelaciones francés ha dado la razón a un empleado que fue despedido tras denunciar a un compañero por robo en una fábrica del norte de Francia en mayo de 2022. El empleado del turno de noche vio a un compañero salir con barras de metal y alertó a su jefe de equipo, quien le aseguró que se había autorizado la recuperación. Sin embargo, el empleado se mantuvo firme y contactó directamente con el jefe de la fábrica, calificando la situación de 'robo'. Después de una pelea con el acusado, el empleado denunciante recibió una carta de despido por falta grave. Un tribunal laboral consideró justificado el despido, pero el empleado recurrió y su abogado argumentó que la denuncia se realizó de buena fe y se amparaba en la libertad de expresión del empleado. El Tribunal de Apelación concluyó que no hay pruebas de intención de causar daño y estableció que el despido se produjo sin causa real y grave, condenando a la empresa a pagar al exempleado casi 25.480 euros: 5.771 en concepto de preaviso, 577 en vacaciones retribuidas, 6.132 en concepto de indemnización por despido, 10.000 en concepto de daños y perjuicios y 3.000 en costas judiciales.