Un reto viral ha surgido en las redes sociales, consistente en defecar en piscinas municipales para cerrarlas. En la provincia catalana de Lleida, se han registrado una decena de casos este verano, y en toda España, unos 300. La alcaldesa de Tàrrega, Alba Pijuan, califica este acto como incívico, egoísta e inimaginable. El agua de la piscina tarda unas 12 horas en volver a estar saneada después de un incidente de este tipo. El subdirector general de Coordinación de Salud Pública, Xavier Llebaria, explica que este reto viral puede provocar infecciones como gastroenteritis, otitis y conjuntivitis. La administración de Tàrrega ha decidido contratar personal de seguridad para controlar la situación y evitar que se repitan estos episodios. Las penas por este delito pueden llegar a cuatro años de prisión.