La tradición de ofrecer una última comida a los presos antes de su ejecución ha generado historias curiosas y polémicas. Ted Bundy, asesino en serie, optó por la comida estándar de la prisión, mientras que John Wayne Gacy pidió camarones fritos y pollo KFC. Lawrence Russell Brewer pidió una comida abundante, pero no la tocó, lo que llevó a Texas a abolir la tradición de la última comida especial. Otros casos notables incluyen a Timothy McVeigh, que pidió helado de menta, y a Víctor Feguer, que pidió una aceituna con hueso. Estos casos han llamado la atención por su rareza y han generado debates sobre la humanidad y la dignidad de los condenados. En 1963, Feguer fue ejecutado en la horca en Iowa a los 28 años. En 1980, Gacy fue condenado a muerte por violación y 33 cargos de asesinato. En 1995, McVeigh cometió el atentado de Oklahoma City, que causó la muerte de 168 personas y más de 680 heridos. En 1998, Brewer cometió un brutal asesinato racista en Texas, y en 2011 fue ejecutado por inyección letal. La abolición de la tradición de la última comida especial en Texas se produjo en 2011, después de que Brewer no tocara su comida.