Con la vuelta al cole, los entornos urbanos se vuelven más caóticos. Los niños son los usuarios más vulnerables de la vía y su visión periférica es limitada hasta los 10 o 12 años. Conducir cerca de colegios requiere adoptar un 'modo escuela', bajando la velocidad y mirando más allá del parabrisas. La clave está en entender que un niño puede aparecer sin previo aviso. Se deben evitar conductas como adelantar a un coche parado en un paso de peatones o invadir un paso de peatones. La velocidad adecuada debe permitir frenar casi en seco, en apenas dos pasos. El uso del móvil debe estar completamente descartado y se debe evitar aparcar invadiendo la acera. La revisión activa de los ángulos muertos es fundamental. La seguridad vial infantil se construye en cada semáforo y en cada gesto desde el volante. En septiembre, la ciudad recupera su pulso y es importante conducir sabiendo que puede ir caminando alguien que aún no sabe que la ciudad también puede hacer daño.