La última entrega especial de Código 10: La noche del crimen ha recuperado el caso del Celador de Olot, uno de los asesinos más crueles de la historia reciente de España. Los hechos ocurrieron en Olot (Girona), en la residencia geriátrica La Caritat, donde trabajaba el que se convertiría en el mayor asesino en serie del siglo XXI en el país. El 18 de octubre de 2010, Paquita, una de las internas, fue trasladada al hospital por problemas de salud. Allí se descubrió que había recibido un tratamiento letal y ajeno a cualquier protocolo médico: lejía. Las pesquisas confirmaron que no era un caso aislado. El autor de los crímenes era Joan Vila, trabajador del centro. En la reconstrucción de los hechos, el acusado sostuvo un argumento habitual entre los llamados 'ángeles de la muerte': 'Solo le había ayudado a morir para que no sufriera'. Durante esa declaración, Vila relató que había bebido vino con coca-cola y cava mientras tomaba medicación, y que había visto a Paquita 'muy deteriorada' y 'muy mal'. Según su abogado, Carles Monguilod, cuando asumió la defensa el acusado ya había reconocido su implicación en la muerte de Francisca. Colaboró con la Policía y, durante la inspección ocular estando detenido, llegó a apuntar que podría haber otra persona fallecida en circunstancias similares, lo que abrió una nueva línea de investigación.