Un grupo de cinco hombres, liderados por Jordan Cantie y Robert Maynard, planearon y ejecutaron un robo en un centro de envíos en Portland, utilizando uniformes del FBI para engañar a los empleados. El robo resultó en la sustracción de 200 iPhones y cinco cámaras, con un valor estimado de 160.000 dólares en el mercado negro. La operación había sido planeada desde California, y los hombres viajaron mil kilómetros para ejecutar el plan. Sin embargo, el FBI estaba investigando el caso y arrestó a cuatro de los cómplices, incluyendo a Robert Maynard, antes de que pudieran cometer un segundo robo. Cada uno de los acusados enfrenta hasta 20 años de prisión y una multa de 250.000 dólares. El caso es un ejemplo de cómo la confianza en la autoridad puede ser utilizada para cometer delitos.