El fin de semana pasado, Moncada y Reixach, en Barcelona, fue testigo de una violenta disputa entre okupas magrebíes y clanes familiares del vecindario. Los disturbios comenzaron el sábado y escalaron el domingo, cuando se desató una batalla campal en la que ambos grupos se agredieron con palos y barras metálicas. Los Mossos d’Esquadra intervinieron y detuvieron a tres personas acusadas de participar en una riña tumultuaria. El desencadenante de la violencia fue el asalto de los okupas a un local en los bajos de un edificio de la calle Sant Ignasi, lo que provocó una fuga de agua que afectó a los pisos superiores. El inmueble tiene un historial de conflictos relacionados con ocupaciones ilegales y plantaciones de marihuana. En 2020, un tiroteo entre clanes por el control de una plantación dejó un herido grave. A pesar de que algunos implicados abandonaron el lugar, los problemas no cesan, y el vecindario sigue sufriendo situaciones de inseguridad relacionadas con ocupaciones, robos a ancianos y la presencia constante de delincuencia organizada.