El 25 de diciembre de 2024, cinco cables submarinos que conectan Finlandia y Estonia fueron dañados. La Fiscalía finlandesa determinó que el daño fue deliberado y que un petrolero, el Eagle S, arrastró su ancla durante 90 kilómetros, cortando la interconexión eléctrica EstLink 2 y cuatro cables de telecomunicaciones. El Eagle S es un barco vinculado a la llamada 'flota en la sombra' y ha sido incluido en la lista de buques sancionados por la Unión Europea. La Fiscalía presentó cargos contra el capitán y dos oficiales del buque por daños agravados e interferencia agravada en las comunicaciones. El daño causó un impacto técnico inmediato, pero gracias a rutas alternativas, el servicio no colapsó. Los propietarios de los cables han asumido al menos 60 millones de euros en costes directos de reparación. El caso ha generado un debate sobre la jurisdicción, ya que la defensa alega que los cortes se produjeron fuera de las aguas territoriales finlandesas.