Las piscinas comunitarias en España están reguladas por normativas autonómicas, estatales y reglamentos internos. Estas normas buscan garantizar la seguridad, la higiene y la buena convivencia entre vecinos. Algunas de las prohibiciones más comunes incluyen no ducharse antes de entrar, entrada de animales, vestimenta inadecuada, comer o beber en la zona de piscina, aparatos de sonido sin auriculares, juegos peligrosos, uso de flotadores grandes, menores sin supervisión, exceder el aforo permitido, ignorar al socorrista, manipular instalaciones y falta de reglamento visible. El aforo máximo se calcula en aproximadamente un bañista por cada 2,5 m² de lámina de agua. La Ley 10/2022 de Propiedad Horizontal permite a las comunidades impedir el uso de la piscina a vecinos morosos. En algunas comunidades autónomas, como Murcia, se exige la presencia de un socorrista si el vaso supera los 250 m².