Oymyakon, un pueblo situado al noreste de la República de Sajá, en Rusia, es considerado el lugar habitado más frío del planeta, con temperaturas que pueden caer hasta los -67,7 °C. El pueblo cuenta con 2.000 habitantes y se encuentra ubicado en una depresión con forma de cuenco que atrapa el aire helado. Un creador de contenidos, Ruhi Çenet, visitó Oymyakon y estuvo a punto de perder su nariz tras apenas unos minutos al aire libre. Para protegerse del frío, Ruhi tuvo que vestirse con más de 20 capas, incluyendo calzado de piel de reno, pantalones y un abrigo. La vida cotidiana en Oymyakon es extremadamente difícil, con teléfonos que dejan de funcionar, coches que hay que dejar en marcha o cubiertos para evitar que se congelan. Los residentes han desarrollado costumbres y técnicas locales para sobrevivir en un clima donde el exterior puede ser mortal en muy poco tiempo. Ruhi describe cómo, además del riesgo para la piel, las bajas temperaturas afectan a la vida cotidiana. Para llegar a Oymyakon, Ruhi cogió un vuelo de siete horas hacia el este desde Moscú y luego tuvo que completar un trayecto de 900 kilómetros hasta la comunidad siberiana.