En 1997, el barco Tokio Express naufragó en el Atlántico después de que una ola de 9 metros lo golpeara, perdiendo 5 millones de piezas de Lego en el océano. El incidente, conocido como el Gran Derrame de Lego, es el peor desastre ambiental relacionado con juguetes de la historia. A lo largo de los años, las piezas de Lego han ido apareciendo en las playas cercanas al lugar del accidente, lo que ha impulsado un movimiento de coleccionistas. La empresa Lego ha emitido una declaración animando a los ciudadanos a encontrar las piezas y quedárselas. Los científicos han descubierto que los Legos podrían tardar hasta 1.300 años en descomponerse por completo. La empresa Lego ha decidido hacer sus productos más sostenibles y comenzó a fabricar las primeras piezas hechas de plástico de origen orgánico.