Tokio, la ciudad japonesa con una población de 14,22 millones de personas, tiene una densidad de población de 6.501,58 hab./km², lo que podría sugerir un tráfico intenso. Sin embargo, la ciudad tiene una baja densidad de coches, con solo 0,32 vehículos por hogar en Tokio. Esto se debe a la ley Shako Shomeisho, que requiere que los compradores de coches tengan un lugar de estacionamiento garantizado. Además, la ciudad tiene una red de transporte público eficiente y una gran red de bicicletas. El mantenimiento de un coche en Japón es también muy caro, con un costo de hasta 200.000 yenes (1.200 euros) para la ITV y un seguro extendido. El coste de los peajes es también muy alto, lo que ha llevado a muchos japoneses a abandonar sus coches y optar por el transporte público o la bicicleta.