Tenochtitlán era una ciudad poderosa y grande en su época, con una estructura cuidada de barrios, un sistema de canales y puentes que conectaban las diferentes partes de la ciudad. En 1518, tenía unos 200.000 habitantes, siendo más grande que París (150.000), Londres (60.000) y Roma (50.000). La ciudad tenía un avanzado sistema de gestión de agua con acueductos y chinampas para maximizar la producción agrícola. La sociedad era altamente estratificada con una élite que administraba el imperio, nobleza, comerciantes y una clase común con agricultores, guerreros y artesanos.