Rolls-Royce ha creado un coche de lujo personalizado llamado Spectre Bailey, inspirado en el perro de un cliente, un labrador mezclado con golden retriever. El coche cuenta con una pintura especial llamada 'Beautiful Bailey' que coincide con el color del pelaje de la oreja del perro. El interior del coche tiene un retrato de Bailey hecho con más de 180 piezas de veneer, utilizando nueve tipos de madera distintos. También hay motivos de huellas en la marquetería del salpicadero y en las placas del umbral grabadas en oro rosa. Los asientos están tapizados con cueros en tonos que recuerdan al pelaje de Bailey. Este proyecto demuestra la capacidad de Rolls-Royce para crear coches personalizados y únicos para sus clientes. El programa Bespoke de la marca acepta proyectos donde el cliente quiere que su coche cuente algo de su vida. En este caso, el cliente quería inmortalizar a su perro en un coche de lujo.