Un vídeo en redes sociales muestra un truco para regular la cantidad de espuma al servir cerveza desde un botellín. El método utiliza las hendiduras presentes en el cuello de la botella. La mayoría de botellines de cerveza tienen dos pequeñas hendiduras en el cuello, justo antes de la chapa. El truco consiste en apoyar el botellín sobre el borde del vaso utilizando una u otra hendidura, lo que afecta directamente a la cantidad de espuma generada. Cuando se utiliza la hendidura inferior, la inclinación del botellín hace que la cerveza caiga con mayor fuerza en el vaso, lo que provoca más espuma. En cambio, al apoyar el botellín en la hendidura superior, la inclinación es menor y el líquido entra con más suavidad, reduciendo la formación de espuma. El truco permite a los consumidores controlar el resultado final al servir la cerveza, ajustando la espuma según sus preferencias. Las hendiduras en los botellines no fueron diseñadas para regular la espuma, sino para facilitar el transporte y manipulación automatizada de las botellas durante el proceso de embotellado en las fábricas. La inclinación del vaso, idealmente de 45 grados, el tipo de recipiente y la velocidad del vertido también afectan al resultado final.