Finlandia, considerada el país más feliz del mundo, enfrenta un problema en sus playas debido a la invasión de gansos barnaclas. Estos gansos han colonizado parques, avenidas y playas, dejando detrás de sí una gran cantidad de excrementos. En algunas playas, se recogen más de 20 kg de excremento al día, lo que requiere cuadrillas de trabajadores estacionales. El ayuntamiento de Helsinki ha intentado contener la plaga mediante métodos como mezclar las heces con la arena, usar grabaciones de águilas marinas para asustar a las aves y contratar perros adiestrados, pero sin éxito. La legislación y la ética finlandesa no permiten la caza urbana ni el sacrificio masivo de los gansos, por lo que los finlandeses han aceptado resignados esta invasión incómoda como un precio a pagar por disfrutar de sus playas. El verano en Finlandia es muy corto, apenas dos meses, y los finlandeses consideran sagrado disfrutar de este tiempo. Los gansos han transformado la vida al aire libre en un ejercicio de vigilancia constante, donde los paseantes deben medir cada paso para no hundirse en excrementos.