Un propietario de un Toyota Avensis descubrió que su vehículo estaba equipado con un motor de BMW N47, conocido por sus problemas de cadena de distribución. A los 129.000 kilómetros, el motor tuvo que ser reemplazado completamente. Después del reemplazo, el propietario se enfrentó a más desafíos con campañas activas para reparar otros componentes defectuosos, incluyendo el enfriador de la válvula EGR. Esto resalta la ironía en la percepción de la 'calidad Toyota' y las implicaciones financieras y de imagen para la marca.