En 2007, los hermanos Josh y Troy Rodarmel fundaron Power Balance en California. La empresa desarrolló una campaña de marketing que prometía mejorar la fuerza, el equilibrio y la flexibilidad gracias a unos hologramas. Las pulseras se convirtieron en un éxito, llegando a las muñecas de personalidades como Michael Jordan y Cristiano Ronaldo. Sin embargo, diversos estudios demostraron que estos productos no servían para nada. La empresa fue condenada por estafa y obligada a pagar 57 millones de dólares. Finalmente, la empresa fue vendida en 2012 a una compañía china por ocho millones de dólares.