La IV Dinastía de Egipto, durante el Imperio Antiguo, fue la época de faraones legendarios como Snefru, Keops, Kefrén y Micerino, quienes construyeron imponentes pirámides alineadas con precisión astronómica. Sin embargo, hacia el final de esta era gloriosa, algo cambió. Shepseskaf, último gobernante de la IV Dinastía, rompió con la tradición de sus antecesores y mandó construir una mastaba en Saqqara, una estructura mucho más modesta. Un eclipse solar total el 1 de abril del año 2471 a.C. podría haber sido el detonante de un profundo cambio político y religioso. Este evento, poco común y profundamente simbólico, habría sido percibido por los egipcios como una amenaza directa al orden cósmico. La V Dinastía emergió con una orientación diferente, enfocándose en construir templos solares y fortaleciendo el culto a Ra.