Extremadura tiene una rica historia y patrimonio cultural, y en la provincia de Badajoz hay un pueblo llamado Rena con solo 4 letras en su topónimo, que cuenta con 10,8 kilómetros cuadrados de superficie y tiene monumentos como la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles y el cerro Gallinero, y ya había constancia de su existencia en la época romana, pero resurgió en el siglo XII gracias a los templarios